¿Qué es el desarrollo motor?
El desarrollo motor infantil es el proceso mediante el cual los niños adquieren el control y la coordinación de sus movimientos corporales. Este proceso abarca desde acciones simples —como levantar la cabeza o sujetar un objeto— hasta movimientos complejos —como correr, saltar o montar en triciclo—. Su evolución depende de factores neurológicos, sensoriales, emocionales y ambientales, y aunque sigue una secuencia predecible, cada niño avanza a su propio ritmo.
Se distinguen dos grandes tipos de habilidades motoras:
- Motricidad gruesa: movimientos amplios que implican grandes grupos musculares (girar, sentarse, gatear, caminar, saltar).
- Motricidad fina: movimientos más precisos que requieren coordinación (coger objetos, pasar cosas de una mano a otra, dibujar, usar utensilios).
Más que comparar con otros niños, lo importante es observar el progreso individual de cada pequeño y su evolución global.
Principales hitos motores (orientativos)
- 0–3 meses: Levanta la cabeza boca abajo, mueve brazos y piernas de forma simétrica.
- 4–6 meses: Sostiene la cabeza, se voltea, lleva objetos a la boca.
- 6–9 meses: Se sienta sin apoyo, comienza a arrastrarse o girar sobre el suelo.
- 9–12 meses: Gatea, se pone de pie con apoyo, da pasos laterales.
- 12–18 meses: Camina solo, empuja o arrastra juguetes.
- 18–24 meses: Sube escaleras con ayuda, corre, patea una pelota.
- 2–3 años: Salta, se mantiene en un pie, mejora la coordinación.
- 3–5 años: Pedalea un triciclo, lanza y atrapa pelotas, sube y baja escaleras alternando pies.
Señales de alerta en el desarrollo motor
Aunque cada niño evoluciona a su ritmo, existen signos que pueden indicar un retraso o alteración motora y que justifican una valoración especializada. A veces las dificultades de movimiento van acompañadas de una respuesta inusual a ruidos, texturas o al propio movimiento; si es tu caso, te puede interesar nuestra información sobre las dificultades motoras y de procesamiento sensorial en la primera infancia.
En los primeros 6 meses:
- No mantiene la cabeza erguida a los 3 meses.
- Escasa movilidad o rigidez excesiva.
- No sonríe ni reacciona ante estímulos visuales o auditivos.
- Mantiene las manos cerradas constantemente o no explora con ellas.
Entre los 6 y 12 meses:
- No se voltea ni se apoya sobre los brazos estando boca abajo.
- No se sienta sin apoyo hacia los 9 meses.
- No gatea ni muestra interés por alcanzar objetos.
- Uso preferente de un solo lado del cuerpo.
Entre el año y los 2 años:
- No gatea, no se pone de pie o no intenta caminar.
- Tropieza o cae con frecuencia.
- Muestra torpeza o dificultad para coordinar movimientos.
- No realiza gestos sencillos como señalar o aplaudir.
A partir de los 2 años:
- Camina de puntillas de manera constante.
- Tiene dificultad para subir escaleras, correr o saltar.
- Retraso en habilidades motoras finas (encajar piezas, dibujar, abrocharse).
- Evita juegos que implican movimiento o coordinación.
¿Cuándo acudir al fisioterapeuta pediátrico?
Es recomendable consultar con un fisioterapeuta pediátrico, como el de nuestro servicio de fisioterapia infantil en Granada, cuando:
- El niño no alcanza varios hitos motores esperados para su edad.
- Los padres o educadores notan movimientos anómalos, torpeza o asimetrías.
- Existen antecedentes neurológicos, prematuridad o partos complicados.
- El pediatra sugiere una valoración especializada.
El fisioterapeuta pediátrico:
- Evalúa el tono muscular, reflejos, coordinación y equilibrio.
- Analiza la calidad y simetría de los movimientos.
- Diseña un plan individualizado de estimulación o tratamiento.
- Orienta a la familia con pautas para aplicar en casa y en el entorno escolar.
La importancia de la detección e intervención tempranas
La intervención precoz es clave. Cuanto antes se identifique una dificultad, mayores serán las posibilidades de aprovechar la neuroplasticidad del cerebro infantil y mejorar el pronóstico motor. El tratamiento temprano no solo potencia las capacidades del niño, sino que también guía a la familia para fomentar su desarrollo en casa de forma activa y positiva. Es el enfoque de nuestro servicio de
El desarrollo motor infantil es el proceso mediante el cual los niños adquieren el control y la coordinación de sus movimientos corporales. Este proceso abarca desde acciones simples —como levantar la cabeza o sujetar un objeto— hasta movimientos complejos —como correr, saltar o montar en triciclo—. Su evolución depende de factores neurológicos, sensoriales, emocionales y ambientales, y aunque sigue una secuencia predecible, cada niño avanza a su propio ritmo. Más que comparar con otros niños, lo importante es observar el progreso individual de cada pequeño y su evolución global. Aunque cada niño evoluciona a su ritmo, existen signos que pueden indicar un retraso o alteración motora y que justifican una valoración especializada. A veces las dificultades de movimiento van acompañadas de una respuesta inusual a ruidos, texturas o al propio movimiento; si es tu caso, te puede interesar nuestra información sobre las dificultades motoras y de procesamiento sensorial en la primera infancia. Es recomendable consultar con un fisioterapeuta pediátrico, como el de nuestro servicio de fisioterapia infantil en Granada, cuando: El fisioterapeuta pediátrico: La intervención precoz es clave. Cuanto antes se identifique una dificultad, mayores serán las posibilidades de aprovechar la neuroplasticidad del cerebro infantil y mejorar el pronóstico motor. El tratamiento temprano no solo potencia las capacidades del niño, sino que también guía a la familia para fomentar su desarrollo en casa de forma activa y positiva. Es el enfoque de nuestro servicio de Contacta con nosotros¿Qué es el desarrollo motor?
Se distinguen dos grandes tipos de habilidades motoras:
Principales hitos motores (orientativos)
Señales de alerta en el desarrollo motor
En los primeros 6 meses:
Entre los 6 y 12 meses:
Entre el año y los 2 años:
A partir de los 2 años:
¿Cuándo acudir al fisioterapeuta pediátrico?
La importancia de la detección e intervención tempranas
